Crowdsourcing y wikinomía: “palabros” revolucionarios

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Hace unos años, una empresa minera canadiense se encontraba en una situación crítica. Continuas huelgas, una abultada deuda, y un coste de producción excesivamente alto habían provocado que la empresa pusiera fin a las operaciones mineras. Las condiciones en el mercado eran poco favorables. El mercado del oro empezó a contraerse,  y no hacía falta ser un genio para ver que la empresa estaba condenada al cierre.

Rob McEwen, director general de la explotación minera,  necesitaba un milagro. Frustrado porque su geólogos no eran capaces de evaluar el potencial de la mina, ni localizar nuevos yacimientos rentables, McEwen hizo algo inaudito en su sector: publicó sus datos geológicos en la web para que todos los vieran y desafió al mundo a hacer la prospección. Organizó un concurso, el “Goldcorp Challenge” ofreciendo un total de 575.000 dólares en premios a los participantes que hubieran  presentado los mejores métodos y estimaciones.

Toda la información geológica (unos 400 megabytes) se publicó el sitio web de Goldcorp. La noticia del concurso se extendió rápidamente por internet y más de 1.000 buscadores virtuales de 50 países se ocuparon de analizar los datos.

Nuevas lecciones de sectores antiguos

Goldcorp no fue la primera compañía en usar la potencialidad de la “masa” (crowd). Linux uno de los sistemas operativos más usados ​​del mundo, es otro ejemplo de “outsourcing” en la masa (crowdsourcing). Todos hemos oído acerca de cómo Amazon abrió su infraestructura de comercio electrónico para crear una comunidad de desarrolladores activa de alrededor de 150.000 programadores. Compañías como Google , eBay y Red Hat también han incorporado en su estrategia  la colaboración en masa.

Pero Goldcorp no es una empresa “puntocom”. La minería es una de las industrias más antiguas del mundo, y basada en un pensamiento bastante convencional. Su regla número uno era no compartir sus datos. McEwen lanzó un órdago sin precedentes y él mismo se sorprendió del resultado.

En pocas semanas, las comunicaciones de todo el mundo fueron inundando la sede de Goldcorp. Estudiantes de postgrado, consultores de gestión, matemáticos, militares y un ejército virtual de los geólogos colaboraban con Goldcorp.  “Tuvimos que aplicar física avanzada, sistemas inteligentes, infografía, y soluciones a los problemas orgánicos inorgánicas. Hubo capacidades que nunca había visto antes en la industria”, dice McEwen. “Cuando vi los gráficos del ordenador, casi me caigo de la silla.”

Fomento de la tecnología

Los participantes identificaron 110 objetivos en la propiedad de Red Lake, más del 80% de los cuales produjo grandes cantidades de oro. Se encontró oro por un valor superior a los 3.000 millones de dólares. No es un mal retorno de una inversión de medio millón de dólares.

Aprovechar los conocimientos externos

A pesar de su claro éxito, la historia de Goldcorp todavía va en contra de muchas mentalidades convencionales acerca de cómo administrar un negocio. Conventional wisdom says companies innovate, differentiate, and compete by doing certain things right. La mentalidad reinante dice que las empresas deben innovar, diferenciarse y competir por hacer las cosas bien. Dice que deben contratar y retener a los “mejores profesionales” para generar nuevas ideas, hacer nuevos descubrimientos, competir, y ampliar sus líneas de negocio. Que deben “escuchar” a sus clientes y proteger su propiedad intelectual hasta el fin.

McEwen se dio cuenta de al compartir la propiedad intelectual se podría aprovechar de una colaboración nueva y de una poderosa fuerza: las masas.

Hoy en día, gracias en gran parte a internet, el tipo de creatividad e innovación que se llevaban a cabo principalmente dentro de las corporaciones se está externalizando. Millones de personas unen sus fuerzas de forma auto-organizada, como Linux y Wikipedia que producen dinámicas de nuevos bienes y servicios que compiten con los de las empresas más grandes y mejor financiadas del mundo.

Las viejas estructuras están muertas

Y si las masas pueden producir un sistema operativo, una enciclopedia, medios de comunicación, un fondo de inversión, e incluso cosas físicas, como una motocicleta, uno debe considerar cuidadosamente lo que podría venir después. .

Se podría argumentar que nos estamos convirtiendo en una economía de hasta nosotros mismos: una vasta red mundial de productores especializados en el intercambio para el entretenimiento, el sustento y el aprendizaje.

La lección para los dirigentes empresariales es que las viejas estructuras monolíticas que crean valor en una forma jerárquica y cerrada están muertas.

Las empresas ganadoras tienen hoy fronteras abiertas y porosas y compiten para atravesar sus paredes y aprovechar el conocimiento externo, los recursos y las capacidades de la masa.

En lugar de hacerlo todo interno, estas empresas establecen un marco para la innovación y, a continuación invitan a sus clientes, socios y terceras partes para co-crear sus productos y servicios.

Tomemos YouTube, el sitio por excelencia para compartir vídeo. En lugar de comprar una colección de videos para escuchar a través de internet, los fundadores, Steve Chen y Chad Hurley hicieron fácil para los visitantes compartir, calificar y comentar los vídeoclips cortos que los propios usuarios subían. En efecto, YouTube ha creado un poderoso motor para la creación de comunidades y dejar que sus clientes se auto-organicen. Con unos 65.000 nuevos clips subidos todos los días y más de 100 millones de videos por día, YouTube es ahora una fuerza formidable en la generación de video en línea.

Una nueva generación de empresas del siglo 21 están surgiendo, una generación que abre sus puertas al mundo; innova con la cooperación con todos, especialmente con la de los clientes; comparte recursos que anteriormente eran celosamente guardados, aprovecha el poder de la colaboración en masa, y se comporta no como un multinacional, sino como algo nuevo: una empresa verdaderamente global.

Este nuevo modus operandi gira en torno a cuatro ideas nuevas y poderosas: la apertura, la “interconexión”, compartir, y actuar globalmente: wikinomía y crowdsourcing, “palabros” que pueden revolucionar nuestra forma de ver el mundo y las relaciones sociales.

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